¿Qué puedo decir de la Casa do Rego? No hay palabras para describir lo maravillosa que nos ha parecido y lo a gusto que hemos estado. Habitualmente, las fotos siempre favorecen la realidad; en este caso es al contrario. Porque en ellas no se ve la perfecta limpieza, la comodidad de las camas, el placer de la ducha, la terraza donde los desayunos (y las comidas y las cenas) son una delicia. La decoración es sencilla, pero acogedora, cómoda y de muy buen gusto. No faltan detalles como los paños de la cesta del pan y de la bandeja, el orden de la cubertería y la vajilla, las alfombrillas de los dormitorios, las toallas de gran tamaño… ¡es que hasta el jabón del cuarto de baño huele de maravilla! Tampoco falta ningún utensilio de cocina: minipimer, batidora de repostería, cafetera, hervidor eléctrico y, por supuesto, sartenes y cacerolas.
María, la dueña y anfitriona, está a la altura de su preciosa casa. El recibimiento con una tarta casera, queso, vino y cosas básicas (café, leche, azúcar…) y su trato encantador, hacen aún más agradable la estancia, regada por tomates, huevos, miel y otras delicias de su cosecha. Además, la limpieza está incluida, lo que es excepcional.
La casa está a cinco minutos del único parque natural de Portugal, ideal para paseos, caminatas y deportes al aire libre. También se pueden visitar ciudades portuguesas tan bonitas como Braga, Valença do Minho o Viana do Castelo, y españolas como Vigo y Santiago de Compostela.
Resumiendo: han sido unas vacaciones inolvidables en un país de gente amable, preciosos lugares y magnífica gastronomía. Pero creo que la baza más importante ha sido esta casa, la mejor, con diferencia, que me he encontrado en los treinta años que llevo alquilando. Se nota el trabajo, el interés y el cariño enormes que pone en ella María, con la que nos sentimos en deuda.