La calle en la que está por fuera es bonita, lo cual dice mucho más del apartamento de lo que parece, además de eso, puedes cerrar la puerta del baño con llave (sí, no recuerdo ninguna otra cosa agradable).
Una vez llegamos a Birgu le escribí al dueño simplemente para poder dejar las mochilas en la estancia y no cargar con ellas, puesto que eran pesadas y hacía calor; eran las 9am, el dueño decidió respondernos a las 5pm con un texto predeterminado según parece con el código de entrada al alojamiento y su bienvenida. No esperaba que aceptase la petición, simplemente una respuesta diciendo que estaba ocupado o no era posible, hubiese estado bien, pero esta respuesta nunca llegó. Según entramos, leímos la carta de bienvenida que había en la mesita, en la que se nos “invitaba” a una botella de agua allí presente, salvo por el pequeño detalle (se puede ver en la foto) de que el agua tenía cosas al fondo y la botella estaba sin precinto, es decir, había sido rellenada, asombroso detalle por parte del propietario una vez más.
Al rato de esto, se oían mucho los ruidos de la calle, por lo que al salir a un “balcón” que hay en la habitación, vimos que faltaba una ventana, como se puede ver en la parte derecha de una de las imágenes, por lo que la puerta a ese balcón permaneció cerrada los días que nos alojamos en Birgu, ya que enfrente de esa ventana había una gran familia de palomas, que parecían dispuestas a acompañarnos en el alojamiento. No siendo esto suficiente, la puerta de la habitación no se cerraba bien, se echaba el cerrojo, pero la puerta quedaba entre abierta, careciendo por tanto de privacidad, ya que si alguien con acceso al edificio hubiese querido podría haber observado perfectamente el interior de la estancia.
Por último, el famoso baño; antes de la estancia, otras reseñas comentaban el baño, de la planta baja, y se quejaban de la humedad, pero no estaba preparado para ver lo que parecía una mezcla entre rocódromo y baño, una imagen rocambolesca. La única manera que tiene la humedad de salir de ahí es por una pequeña ventana que da a recepción, fascinante cuánto menos, eso sí, por lo menos puedes cerrar con llave para que no entre nadie en todo el día.